El C. Global

Calentamiento global es un término utilizado habitualmente en dos sentidos:
 

  1. Es el fenómeno observado en las medidas de la temperatura que muestra en promedio un aumento en la temperatura de la  atmósfera terrestre y de los  océanos en las últimas décadas.
  2. Es una teoría que predice, a partir de proyecciones basadas en simulaciones computacionales, un crecimiento futuro de las temperaturas.
 Algunas veces se utilizan las denominaciones cambio climático, que designa a cualquier cambio en el clima, o cambio climático antropogénico, donde se considera implícitamente la influencia de la actividad humana. Calentamiento global y efecto invernadero no son sinónimos. El efecto invernadero acrecentado por la contaminación puede ser, según algunas teorías, la causa del calentamiento global observado.
 
La temperatura del planeta ha venido elevándose desde mediados del siglo XIX, cuando se puso fin a la etapa conocida como la pequeña edad de hielo.
 

Predicciones basadas en diferentes modelos del incremento de la temperatura media global respecto de su valor en el año 2000.
 
Cualquier tipo de cambio climático además implica cambios en otras variables. La complejidad del problema y sus múltiples interacciones hacen que la única manera de evaluar estos cambios sea mediante el uso de modelos computacionales que intentan simular la física de la atmósfera y del océano y que tienen una precisión limitada debido al desconocimiento del funcionamiento de la atmósfera.

La teoría antropogénica predice que el calentamiento global continuará si lo hacen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). El cuerpo de la ONU encargado del análisis de los datos científicos es el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés de Inter-Governmental Panel on Climate Change).
El IPCC indica que "[...]La mayoría de los aumentos observados en las temperaturas medias del globo desde la mitad del siglo XX son muy probablemente debidos al aumento observado en las concentraciones de GEI antropogénicas.". Sin embargo, existen algunas discrepancias al respecto de que el dióxido de carbono sea el gas de efecto invernadero que más influye en el Calentamiento Global de origen antropogénico

 
El Protocolo de Kyoto, acuerdo promovido por el IPCC, promueve una reducción de emisiones contaminantes (principalmente CO2). El protocolo ha sido tachado en ciertas ocasiones de injusto, ya que el incremento de las emisiones tradicionalmente está asociado al desarrollo económico, con lo que las naciones a las que más afectaría el cumplimiento de este protocolo podrían ser aquellas zonas menos desarrolladas.



Teorías que intentan explicar los cambios de temperatura

El clima varía por procesos naturales tanto internos como externos. Entre los primeros destacan las emisiones volcánicas, y otras fuentes de gases de efecto invernadero (como por ejemplo el metano emitido en las granjas animales). Entre los segundos pueden citarse los cambios en la órbita de la Tierra alrededor del Sol (Teoría de Milankovitch) y la propia  actividad solar.

 

Los especialistas en climatología aceptan que la Tierra se ha calentado recientemente (El IPCC cita un incremento de 0.6 ± 0.2 °C en el siglo XX). Más controvertida es la posible explicación de lo que puede haber causado este cambio. Tampoco nadie discute que la concentración de gases invernadero ha aumentado y que la causa de este aumento es probablemente la actividad industrial durante los últimos 200 años.

 

También existen diferencias llamativas entre las mediciones realizadas en las estaciones meteorológicas situadas en tierra (con registros en raras ocasiones comenzados desde finales del siglo XIX y en menos ocasiones todavía de una forma continuada) y las medidas de temperaturas realizadas con satélites desde el espacio (todas comenzadas a partir de la segunda mitad del siglo XX). Estas diferencias se han achacado a los modelos utilizados en las predicciones del aumento de temperatura existente en el entorno de las propias estaciones meteorológicas debido al desarrollo urbano (el efecto llamado Isla de calor). Dependiendo del aumento predicho por estos modelos las temperaturas observadas por estas estaciones serán mayores o menores (en muchas ocasiones incluso prediciendo disminuciones de las temperaturas).


Soluciones domésticas para reducir la emisión de CO2

Algunas de las soluciones que cada individuo de las sociedades más avanzadas pueden aplicar para controlar la producción de CO2, siempre que sea posible, son:

  • Cambiar las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo (compactas fluorescentes, o LED's). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este cambio reduciría la emisión de dióxido de carbono en 140 kilos al año.
  • Poner el termostato con dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Evitar el uso del agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-teléfono de baja presión y lavando la ropa con agua fría o tibia.
  • Utilizar un colgador/tendedero en vez de una secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año
  • Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
  • Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
  • Evitar comprar productos envasados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Utilizar menos los aparatos eléctricos; al menos, los encaminados exclusivamente al ocio. Desconectar los aparatos de radio, televisión, juegos, etc. a los que no se esté prestando atención en ese momento.
  • Elegir un vehículo de menor consumo. Un vehículo nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros más por litro de combustible (lo mejor sería comprar un vehículo híbrido o con biocombustible).
  • Conducir de forma eficiente: utilizando la marcha adecuada a la velocidad, no frenar ni acelerar bruscamente, y en general intentar mantener el número de revoluciones del motor tan bajo como sea posible.
  • Evitar circular en horas punta.
  • Usar menos el automóvil. Caminar, ir en bicicleta, compartir el vehículo y usar el transporte público. Reducir el uso del vehículo propio en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Elegir una vivienda cerca del centro de trabajo o de educación de nuestros hijos.
  • No viajar frecuentemente ni lejos por puro placer. Desde hace unos 20 años el hábito de viajar en avión se ha extendido de tal forma, y en ocasiones a precios tan bajos, que las emisiones de gases debidas a los aviones se han incrementado en más de un 200%.
  • Revisar frecuentemente los neumáticos. Una presión correcta de los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en hasta un 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
  • Plantar árboles. Una hectárea de árboles, elimina a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
CAUSAS

El clima es relativamente estable comparado con la temperatura la cual puede variar de un día a otro y hasta en el transcurso de las horas. Sin embargo a través de los siglos han surgido ciertos cambios climáticos los cuales en algunas ocasiones son resultado de causas naturales pero las otras representadas en su mayoría provocadas por el hombre.

 

En el transcurso de la historia del hombre los cambios climáticos menos severos han contribuido al desarrollo o decadencia de civilizaciones, probablemente los mas importantes de climas secos y áridos y calidos a húmedos o viceversa afectando el equilibrio y vida en el mundo; ahora presentándose un mayor problema al verse afectado la capa de ozono cuyo origen es de 1982 aproximadamente el cual es un efecto; aun de mayores dimensiones y cuya presencia esta trayendo consigo una gran cantidad de catástrofes y consecuencias que han cambiado el equilibrio del ecosistema hasta el punto de variaciones en el clima que no solo han producido cambios en climas permanentes o propios de una región sino de a traído enfermedades y otros problemas que afectan a todos los seres tanto terrestres como acuáticos.

 

Las más importantes modificaciones en el clima han sido a causa de diferentes agentes contaminantes que aunque algunos forman parte atmósfera la actividad humana su multiplicación la cual no puede ser eliminada biológicamente completa al estar saturada de estos agentes; entre los que se encuentran los derivados del carbono, azufre, nitrógeno, fósforo, hidrocarburos, plaguicidas, la radiación nuclear, y el cloro así como las metales pesados como el mercurio y el plomo.    

 

Otro causantes se este problema son la deforestación o tala de áreas cubiertas de bosques cuyo fin es solo la construcción ciudades o carreteras dando como resultado una variante, tanto en la cantidad de absorción y el reflejo de la luz como en la cantidad de absorción y evaporación de aguas en extensas regiones. Algunos de las consecuencias es el aumento de un grado centígrado en la temperatura promedio.

 

El aumento del dióxido de carbono en el aire a causa de y la deforestación de bosques es también de suma importancia, ya que promedio de la fotosíntesis un árbol absorbe cantidades sorprendentes de este gas, si los árboles son reemplazados por siembras, la absorción del carbono puede reducirse por do razones: la primera, porque la tierra cultivable se siembra periódicamente , y por lo tanto, permanece durante una época del aňo y durante la otra esta cubierta de diminutas plantas recién brotadas, que absorben solo pequeńas cantidades de CO2 y la segunda porque las plantas de cultivo aun en pleno desarrollo pocas veces llegan a ser tan altas como un árbol.

 

Grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) proviene de la combustión de carbón o gasolina en automóviles, buses, aviones y locomotoras, así como hornos industriales, así como de fuentes naturales que han sufrido un aumento considerable en: la actividad volcánica, la disolución de las calizas debido al ascenso del mar que invade con su agua a regiones calizas y la reducción de la masa vegetal y los microorganismos marinos que fijan el carbono para producir oxígeno y realizar la fotosíntesis; así como la descomposición de los seres vivos y su respiración, donde con el simple hecho de de respirar tres mil millones de hombres lanzan incesantemente al aire tremendas cantidades de CO2.

 

La influencia del metano (CH4) que es un gas invernadero muy potente, 58 veces mayor que el CO2. Su presencia en la atmósfera se debe a la descomposición de las materias orgánicas en un medio anaerobio. Sus fuentes naturales masivas son los manglares y los pantanos. También los gases de los animales de la ganadería, y las grandes extensiones de arrozales, contienen grandes cantidades de metano, aunque su contribución al aumento de metano en la atmósfera es marginal.

 

El metano se retira de la atmósfera porque queda atrapado y congelado en el suelo oceánico bajo grandes presiones. Este metano congelado es una fuente de energía muy potente, y puede explotarse como recurso. No obstante, el calentamiento de la atmósfera derrite el hielo, esto, junto con la subida del nivel del mar, libera grandes cantidades de metano a la atmósfera que luego la afectara de forma gradual.

 

Los clorofluorocarburos (CFC) no son productos naturales, sino fruto de la química industrial. Son gases inertes que no reaccionan con los tejidos animales ni vegetales, por eso se han empleado masivamente en la producción de frío artificial, la propulsión de aerosoles y las espumas plásticas de la construcción. Desgraciadamente, al no ser naturales, su degradación es muy difícil, por lo que su presencia en la atmósfera se prolonga durante muchos años. Se degradan combinándose con el ozono, en la estratosfera, en condiciones de frío y luminosidad. Desgraciadamente esa reacción química también implica la destrucción del ozono.

Los volcanes también son parte de los factores responsables de este suceso puesto que estos pueden expeler grandes cantidades de polvo ya lanza a menudo una nube de polvo a no menos de treinta kilómetros de altura donde suele estar en suspenso durante meses y puede ser arrastrada por todo el mundo. A veces este polvo puede ser tan denso y hasta expandido en forma tan amplia que cambia por algún tiempo todo el clima de los países sobre los que atraviesa, a los cuales priva del sol.

De todos los gases de efecto invernadero naturales el vapor de agua es el más poderoso. En realidad es del vapor de agua del que depende naturalmente el efecto invernadero. Pero el agua en la atmósfera se presenta de dos formas, que dependen de la humedad relativa, en vapor de agua, incoloro, y en forma de pequeñas gotas de agua en suspensión: nubes.

 Hasta el momento la inyección de vapor de agua por parte de la actividad humana no ha sido relevante. Podría ser muy importante, sólo tienen que imaginarse qué pasaría si los coches privados en lugar de emitir CO2 emitiesen vapor de agua; las ciudades serían mucho más húmedas y durante buena parte del año la niebla sería permanente.

El efecto de las nubes tiene un doble sentido. Las nubes actúan como una «manta» impidiendo que el calor acumulado en la superficie se escape (por eso las noches de invierno nubladas son mucho más cálidas que las que están despejadas), pero también reducen el brillo del sol, impidiendo que se caliente la superficie y enfriando la atmósfera baja. En esta situación se establece una inversión térmica en altura. La parte alta de las nubes son potentes reflectantes de la radiación solar.

 

 En las nubes bajas, muy densas, la capacidad de reflejar radiación es mayor que su efecto invernadero, por lo que, a la larga, la atmósfera se enfría. Un aumento masivo de nubes en la atmósfera baja puede ser una de las causas de las grandes glaciaciones. Por el contrario, las nubes altas, cirros e iridiscentes, son poco densas y permiten que la radiación solar alcance la superficie de la Tierra. Sin embargo también tiene un notable poder invernadero, aunque más débil que el de las nubes bajas. El balance de las nubes altas es positivo, porque su efecto invernadero es mayor que su poder reflectante, contribuyendo a calentar la atmósfera. Esta puede ser una de las causas de los interglaciares.

El aumento de la población relación a los recursos naturales presenta un rol importante en el desenvolvimiento de este acontecimiento puesto que las actividades industriales y de plantas productoras de papel, cemento, refrigeración, la utilización de abonos nitrogenados para la  agricultura con el fin de abastecer y cubrir las necesidades tanto económicas como de alimentación donde intervienen el uso diario e intensivo de los principales agentes destructores de la capa de ozono y de con ello enormes cambios en el clima.

CONSECUENCIAS EN EL PASADO
AUMENTO DE LA INTENSIDAD Y CANTIDAD DE LOS HURACANES

Un huracán es un ciclón tropical migratorio, con fuertes vientos y lluvias, que se origina sobre los océanos en algunas regiones próximas al ecuador, en particular aquél que surge en las Antillas, incluso en el golfo de México. Los ciclones de tipo huracán del oeste del Pacífico se llaman tifones; en Filipinas se llaman baguios y en Australia willy-willies.

 

La mayoría de los huracanes se forma en las zonas de calmas ecuatoriales, un cinturón estrecho caracterizado por vientos suaves, brisas leves y variables y chubascos frecuentes, que se sitúa entre los vientos alisios del noreste y los del sureste. En el Atlántico, las zonas de calmas se localizan en su mayor parte al norte del ecuador, por ello no se producen huracanes en el Atlántico Sur. En el Pacífico hay calmas al norte y al sur del ecuador, por lo tanto hay huracanes en el Pacífico Sur y Norte.

 

Los huracanes consisten en vientos muy rápidos que soplan de forma circular alrededor de un centro de baja presión llamado ojo del huracán. Este centro se desarrolla cuando el aire cálido y saturado de las zonas de calmas ecuatoriales se eleva empujado por aire frío más denso. Desde el borde de la tormenta hasta su centro, la presión atmosférica cae bruscamente mientras que la velocidad del aire aumenta. Los vientos alcanzan una fuerza máxima cerca de los puntos de baja presión (en torno a 724 mm de mercurio o 0,85 atmósferas).

 

El diámetro del área cubierta por vientos destructivos puede superar los 250 km. Los vientos menos fuertes cubren zonas con un diámetro medio de 500 km. La fuerza de un huracán se evalúa con un índice entre 1 y 5. El más suave, con categoría 1, tiene vientos de cuando menos 120 km/h. Los vientos del más fuerte (y menos común), con categoría 5, superan los 250 Km./h. En el interior del ojo del huracán, que tiene un diámetro medio de 24 Km., los vientos se paran y las nubes se elevan, aunque el mar permanece muy agitado.

 

En general, los huracanes se desplazan en una trayectoria con forma de parábola. En el hemisferio norte suelen viajar primero hacia el noroeste y, en latitudes mayores, giran hacia el noreste. En el hemisferio sur la trayectoria usual empieza apuntando hacia el suroeste y luego hacia el sureste. Los huracanes viajan a velocidades variables; en las latitudes bajas éstas varían entre 8 y 32 Km./h mientras que en las altas pueden alcanzar hasta 80 Km./h. Las zonas en las que los vientos del huracán soplan en la misma dirección que la propia tormenta están sometidas a la máxima violencia destructiva.

 

En los últimos años se ha registrado un aumento significativo en la temperatura y el nivel del mar, como consecuencia del calentamiento global, que es originado principalmente por el exceso de gases invernadero, en su mayoría CO2 (FIG. 1). También se ha registrado un aumento muy importante en la frecuencia de los huracanes en el atlántico (FIG. 2), y en su fuerza. Los estudios realizados demuestran que al haber un aumento de la temperatura ambiental y del mar, y en el nivel del mar se produce un aumento en la fuerza de los huracanes y en su frecuencia debido a que los huracanes necesitan de éstos tres elementos para formarse.

 

En lo últimos años se han descubierto pruebas que podrían demostrar la relación existente entre el calentamiento global y el aumento de la fuerza de los huracanes, Peter J. Webster, profesor de Ciencias de la Tierra y Atmosféricas del Instituto de Tecnología Georgia en Atlanta, es el autor del estudio que aparece en la edición del 16 de septiembre del boletín Science, el cual es tal vez una de las declaraciones científicas de mayor contundencia que se han realizado sobre la conexión entre la actividad de los huracanes y el calentamiento global, en una conferencia de prensa Webester declaró: "Pienso que la temperatura (en aumento) de la superficie del océano es un efecto del calentamiento global y pienso que el cambio en la intensidad (de los huracanes), que es algo universal, proviene del calentamiento de la superficie del océano".

 

Webster hacía referencia al aumento demostrado en la temperatura de la superficie del océano (TSO) de cerca de medio grado centígrado desde 1970. Los científicos han creado la hipótesis de que unas temperaturas más altas de la superficie del océano provocan una mayor intensidad de los huracanes.



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